Eso me pasa, que te extraño, nuestras meriendas, nuestros cds, nuestra convivencia. Tus abrazos. Me llenas de vida cada vez, pero tu falta me ahoga, me nubla y todo es oscuro de vuelta.
Cuando me doy cuenta de todo esto tengo ganas de ir corriendo y pegarte muy fuerte con un martillo para que veas lo que me pasa acá adentro.
Estas cada vez, pero ya no huelo tus mañanas, no escucho tus melodías ni mastico tus pimientas. Yo te necesito como todos y cada uno de mis sentidos.
There once was a woman, a strange kind of woman, the kind that gets written down in history.
Demasiadas veces tenemos miedo. Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos. Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Decimos que no cuando queremos decir sí. Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todo cuando deberíamos cerrar la boca. ¿Por qué? Después de todo sólo vivimos una vez. No hay tiempo de tener miedo. Entonces BASTA. Hacé algo que nunca hiciste, atrevete. Olvidate de que te están mirando. Intentá la jugada imposible. Corré el riesgo. No te preocupes por ser aceptado. No te conformes con ser uno más. Nada te ata, nadie te obliga. Se vos mismo. No tenés nada que perder y todo, todo, por ganar.
lunes
domingo
viernes
Hoy es un día triste, empezó un viaje sin retorno, una
salida sin vuelta atrás. Caen, corren y recorren de arriba a abajo mis mejillas
las innumerables gotas, hijas directas de la angustia, único idioma que hoy
pueden contar mis ojos. ¿Qué se hace cuando la muerte no vino súbitamente sino
que nos acaricia, nos susurra al oído, nos cuentas historias que nos confunden
y entorpece? ¿Qué se hace cuando no se quiere saber lo que se sabe? ¿Qué se
hace cuando nada puede hacerse? ¿Qué clase de calamidad ataca el corazón,
siempre torpe y frágil, atentando contra su integridad toda?
Porque estas en un túnel, sí mi viejo, estas es un túnel y
no ves que lo que ves no es. Y ese túnel no tiene principio ni fin, es sólo un
medio, un maldito medio. El túnel se ve como túnel pero no es, es una jaula que
encapsula tu corazón y el mío y el de miles de personas que con vos nos
perdimos, soñamos y vivimos cosas que aún teniendo todas las palabras del mundo
no podríamos explicar, crecimos leyendo y viviendo en tu Cartagena de indias y
por sobre todas las cosas, conocemos cada rincón de Macondo, cada escondite,
cada árbol, cada carta, cada barco y cada persona que ponía ese pueblo que no se
cuándo dejó de ser imaginario para pasar a ser nuestro hogar, patria, nuestro
verdadero semillero, nuestra linda pero tan profundamente lastimada
Latinoamérica.No se en qué momento te volviste parte de mí, no se cuándo
fue que dejaste de ser un escritor, un periodista y pasaste a ser un sabio, un
genio. Pero sé que esa obsesión, tu obsesión es también mía. Sé que esta
angustia pica mucho, mucho y pica muy bien, y mucho dentro de mí. Sé que esa
búsqueda que comenzaste hace muchísimo tiempo, la encontraste, por momentos fue
tuya, pero te lastimaste, te hiciste mal porque buscabas ser perfecto y ya lo
eras Gabo, eras todo eso que querías ser y todo eso que nosotros esperábamos
que seas.No se apagaron las luces, se te encendieron otras. No se te
cerraron los caminos, se volvieron curvos. No se acabaron las visitas a
Macondo, se volvieron distintas, ahora tienen un sabor distinto, un olor que
nos penetra y nos perfora de lado a lado cual empresa bananera. Porque con vos
se va la vida de Macondo, el futuro. Pero con vos quedan también las tardes más
cálidas y sensibles que viví, las mejores hazañas tienen gusto a memoria.Qué difícil saber que nunca más voy a verte reír, qué
tristeza saber que ya no habrán ocurrencias tuyas, qué horrible verte y no
sentirte Gabo.Juré ya hace mucho tiempo quererte hasta el fin, sostenerte
más allá de todo y te lo prometo mi viejo, eso no va a cambiar. Si pudiera
abrazarte ahora. Pero no puedo.Tan sólo puedo llenar el vacío con palabras, las palabras
que vos me enseñaste, las que vos me regalaste, las que me hicieron sentir
viva, las tuyas, tan tuyas que no puedo hacerlas mías, tan tuyas que se quedan
marcadas en lo profundo. Y yo soy una más, no soy especial, pero vos sí. VOS. A VOS
TE QUIERO DECIR GRACIAS, GRACIAS UNA Y UN MILLÓN DE VECES. ¿TE QUIERO? NO LO
SÉ. ¿TE AMO? TAL VEZ. YO TE ADMIRO. YO TE VOY A EXTRAÑAR.
Gabriel José de la Concordia García Márquez, esto es la
crónica de una muerte anunciada. Esto sos vos y sos vida, color, viento, sabor,
ritmo, música, amor, venganza, sangre, tierra mojada, exilio, valor, pero por
sobre todas las cosas sos poesía. Sos palabra y sensación. Sos lo más grande
que hay. Eternamente agradecida. Te
deseo lo mejor para este nuevo viaje, te deseo amor, quiero devolverte un
poquito de lo que me diste y por eso te dejo que te lleves ese pedacito mío. No
sufras por favor, que quien dispone de esas cosas te ampare hoy y siempre.
![]() |
| Viejo mío, gracias por tanto. |
lunes
Y a veces pasa no? Que venis, te vas, te paras, te sentas. Caminás. Corres. Corro, pero miro. Miro y callo. Veo? sí pero qué veo? No se. Gente, calles, lunas, ventanas y carteles. Me miran, me llaman, anuncian ese nombre que hoy no quiero escuchar, pero ahí es cuando mejor articulan y ese nombre fluye, se desparrama de sus sonidos que apenas son letras que puedo llegar a comprender. Me bajo, recorro primero con la mirada, después con los oídos y finalmente con los pies. Qué frío se siente cuando el frío golpea primero lo profundo de nosotros, que frío sofocante. Se corta todo tipo de respiración, me voy. Subo. A dónde? Al único lugar al que podía ingresar vestida con ese traje de lágrimas, pero no esperaba comprensión, no. Quería que me vieran, me escucharan, me sientan tan viva como ellos. No soy un espectro, no lo soy les dije y mis palabras se fueron flotando es una sinfonía verde que seguía el curso de un mar de brisas.
Pero no lo pude evitar, el viento me llamaba, me abrazaba tibiamente entre esa multitud de violencias sin valor, me hacía sentir viva. Entonces decidí que iba a tomarlo, lo iba a cuidar, lo iba a sentir más propio que mis entrañas. Iban a ser ellos quienes iban a devolverme el favor un tiempo después.
Pero no lo pude evitar, el viento me llamaba, me abrazaba tibiamente entre esa multitud de violencias sin valor, me hacía sentir viva. Entonces decidí que iba a tomarlo, lo iba a cuidar, lo iba a sentir más propio que mis entrañas. Iban a ser ellos quienes iban a devolverme el favor un tiempo después.
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